La mariposa de Oriente


Εὐρώπη y la sostenibilidad medioambiental
junio 7, 2011, 8:53 pm
Filed under: Empresas y entorno, Empresas y medio ambiente

Lord Anthony Giddens ofreció hace sólo unos días una conferencia en la CEA titulada “Economía y Sociedad”. Entre chiste y chiste sobre alemanes, la idea sobre la que más se reiteró fue la siguiente: Europa es sostenible, Europa va a ser la siguiente PRIMERA POTENCIA MUNDIAL. Sus explicaciones y argumentaciones no fueron pocas. Según el autor, entre el capitalismo frenético de EEUU y la producción masiva de China (que entre otras cosas está provocando su desertificación), sólo queda una potencia potencial que puede resistir: Europa, desarrollada socialmente y eficiente, además de consecuente con el cambio que se avecina en el Orden Mundial, eso de que se nos acaba el petróleo y estamos destruyendo el planeta. Y todo esto, según él, puede verse en las letras pequeñas del Tratado de Lisboa.

Desde la perspectiva del sociólogo británico podríamos aplicar las tres actitudes de los directivos  de empresas a estas potencias mundiales. China tendría una actitud pasiva ante este cambio inevitable “a mi no me toca”. EE UU proactiva “hasta que no se acabe el petróleo, yo quiero más”. Y finalmente, Europa, la mística Europa, que fue llevada a Creta sobre los lomos de un toro blanco, tiene la actitud proactiva ante el cambio. Rastrea continuamente su entorno para adaptar su estrategia y estructura a futuros cambios.

Que las políticas europeas sean sostenibles no se puede negar y más si las comparamos con otras potencias  mundiales, como plantea Giddens. Sólo en España podríamos mencionar cientos de proyectos relacionados con la sostenibilidad del medio ambiente. Véase  el Proyecto Life, financiado por la Unión Europea, por ejemplo. Además, si fuera poco, los medios de comunicación a disposición de la comunidad, contribuyen (no, como muchos otros) mediante su capacidad educativa y formativa a la concienciación social. Eso sí, ¿quién ha visto esos documentales o quien se ha leído esos documentos? Lo que deberíamos revisar, en cambio, es la regulación de las empresas privadas, en concreto de los medios de comunicación. Ideas como que un porcentaje de su espacio se dedicara a la acción medioambiental, sin ir más lejos. Pero no voy a adentrarme en intervenciones estatales, esas que parece que nos asustan tanto, sobre todo, en cuestiones de pluralidad informativa.

Entonces, ¿cómo llevar a cabo una transformación social si los propios medios de comunicación, los periodistas no contribuimos a ello? La disyuntiva más importante, tratándose de empresas informativas, es la rentabilidad del producto frente a la calidad del mismo. Nosotros mismos solemos presenciamos dicha disyuntiva en el día a día: diferenciamos entre películas comerciales y  películas sociales o lo comercial lo entendemos como basura.

Y frente a esto sólo quiero decir dos cosas:

– En un artículo publicado en la Revista Ambietum, revista especializada en el medio ambiente, plantea que existe una demanda real por parte de las audiencias, demostrable en la variedad bastante considerable de revistas especializadas y másters de periodismo y medio ambiente, además del interés social que tienen acontecimientos, fenómenos y desastres naturales, ¿quién no habla del tiempo, por ejemplo?

“En los últimos años, la opinión pública ha mostrado un creciente interés en materia de Medio Ambiente. La demanda social en temas medioambientales está ahí y no existe partido político, organismo público o empresa que no lo tenga en cuenta. Los programas-concurso medioambientales cuentan con una gran aceptación entre el público, así como los documentales y son, sobre todo, los reportajes sobre especies exóticas y en peligro de extinción los que parecen resultar más atractivos a los espectadores”.

Y critica,  en el mismo artículo, el tratamiento por parte de los medios de comunicación:

“Aunque los problemas ambientales tienen cada vez mayor cabida en los medios de comunicación, sigue sin existir una sección específica para estos temas. Las noticias sobre medio ambiente se incluyen, por lo general, en el bloque de Sociedad y pasan a Nacional o a Internacional según su trascendencia. En ocasiones, el tratamiento de este tipo de información por parte de los medios puede llevar a pensar que los temas medioambientales sólo son noticia cuando se trata de mensajes negativos y un ejemplo de ello es la forma como se cubren los convenios internacionales sobre medio ambiente. El acuerdo alcanzado en Johannesburgo, en diciembre de 2002, sobre la eliminación de varios contaminantes orgánicos no logró desplazar a otras noticias, deportivas o políticas, de las primeras páginas y titulares de periódicos o informativos. La mayoría de medios se limitaron a publicar un breve o un resumen de agencias. Sin embargo, las divergencias en torno al Protocolo de Kioto, la falta de acuerdo en la Conferencia de La Haya o la reciente catástrofe ecológica del petrolero Prestige, han sido objeto de numerosos análisis, titulares, entrevistas, reportajes…

Y en segundo lugar, en el libro Comunicando para la solidaridad y la cooperación, editado por el Foro de Comunicación, Educación y Ciudadanía, Joan Ferres i Prats, profesor de los Estudios de Comunicación de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, plantea en el capítulo “Comunicar y educar desde la cultura audiovisual” a través del estudio de la neurobiología que es posible hacer una televisión educativa, y también llamativa. Entendiendo que esto último se logra activando el componente emocional del cerebro. Dice en relación a esto:

“Probablemente el descubrimiento más significativo realizado durante esta década por la neurociencia tenga que ver con la importancia capital que ha ido adquiriendo el cerebro emocional (…) De los descubrimientos de la neurociencia se desprende que hoy los profesionales de la educación  y la comunicación no pueden garantizar la eficacia de su tarea sin la habilidad para activar las emociones de los interlocutores (…) No cabe duda de que la seducción de las pantallas se explica por la habilidad que demuestran tener los profesionales que las controlan para inducir en ellas estímulos emocionalmente competentes. Y tampoco cabe duda de que las dificultades de los profesionales de la educación para llevar a cabo su tarea de manera satisfactoria se explican en buena medida por su incapacidad para recurrir a estímulos emocionalmente competentes”.

Hay vías, en la Europa que cabalga sobre el toro de la sostenibilidad, para no dejar de lado la educación y la concienciación de las personas en el medio ambiente. No olvidemos que las empresas, las universidades y los estados están supuestamente gobernadas por personas.